The new concessions plan also caps prices and sets new operating rules through 2029.
Palma is stepping in to reclaim space on its beaches. Faced with two decades of shrinking shorelines — and growing frustration among residents fed up with overcrowded sands — the city has approved a sweeping overhaul of its beach-lounger concessions that will cut 1,750 sunbeds across five beaches starting next season.
Under the new rules, passed on Wednesday, lounger rows must now sit at least six metres back from the waterline, a shift designed to reclaim space for bathers.
Platja de Palma will feel the biggest impact: its sprawling field of more than 6,000 loungers will drop to 4,436. Cala Major will fall from 300 to 250 units, Ciutat Jardí from 300 to 288, and Cala Estància from 150 to 132. One thing that disappears entirely: Balinese beds, now banned across all city beaches. A small number of “premium” loungers will still be allowed on Platja de Palma and Cala Major.
Price controls are also coming. Standard loungers will be capped at €10 per day, while premium options can go no higher than €45. Service schedules are set to tighten too: daily cleaning in high season, at least weekly in low season, and everything must be in place by the start of the season and removed by 15 November.
The concessions will run for four years, with wildly different annual fees — from €45,000 for Cala Estància to more than €3 million for Platja de Palma, the crown jewel. Operators may add kiosks offering paddle surf, kayaks, or pedal boats.
Finally, another big change arrives in 2027: a new online beach information platform allowing residents to check real-time occupancy levels and even reserve loungers, umbrellas, and safety boxes from their phones.
Spanish version:
La falta de arena obliga a Palma a rediseñar el mapa de hamacas en sus playas
El nuevo pliego de concesiones, aprobado este miércoles, prevé una reducción de 1.750 hamacas, límites de precios y nuevas condiciones de explotación hasta 2029.
El Ayuntamiento de Palma reducirá en más de 1.700 unidades la oferta de hamacas en sus cinco playas a partir del nuevo pliego de licitación aprobado este miércoles, una medida motivada por la notable pérdida de arena registrada en los últimos veinte años y por el malestar vecinal ante la ocupación excesiva de los arenales. Además, la línea de hamacas deberá instalarse siempre a un mínimo de seis metros de la orilla.
La Platja de Palma será la más afectada por este ajuste, pasando de las más de 6.000 hamacas actuales a 4.436. Cala Major reducirá su oferta de 300 a 250 unidades, mientras que Ciutat Jardí pasará de 300 a 288. Por su parte, Cala Estància verá reducido su número de hamacas de 150 a 132. Además, el pliego prohíbe la instalación de camas balinesas en todas las playas, aunque sí permitirá una oferta limitada de hamacas premium en Playa de Palma y Cala Major.
El precio máximo que las futuras empresas concesionarias podrán cobrar por el alquiler de una hamaca será de 10 euros al día, mientras que las premium tendrán un tope de 45 euros diarios. Los horarios del servicio se adaptarán a la temporada, desde el Domingo de Ramos hasta el mes de octubre, con limpieza diaria en temporada alta y al menos una semanal en temporada baja. Los concesionarios deberán garantizar que todos los elementos estén disponibles antes del arranque de la temporada y retirarlos definitivamente antes del 15 de noviembre.
Las concesiones tendrán una vigencia de cuatro años y saldrán a licitación con importes muy dispares: desde los 45.000 euros anuales en el caso de Cala Estància hasta más de tres millones de euros para la gestión de la Platja de Palma. Las empresas adjudicatarias podrán instalar kioscos para actividades como paddle surf, kayaks o velomares. Asimismo, el pliego contempla la puesta en marcha, antes de la temporada de 2027, de una página web para informar a los residentes, permitir la reserva de hamacas, sombrillas y cajas de seguridad, y consultar en tiempo real el nivel de ocupación de las playas.