Around 15,000 people packed into Plaça d’Espanya on Saturday for Palma’s Christmas lights switch-on, joined by another 10,000 spread across the city centre. The sheer volume of visitors forced authorities to close every access point to the square except Avingudes, creating a confused surge of people trying to reach the show organised by the City Council.
The situation deteriorated quickly. With the square at breaking point, part of the crowd spilled into the bus–taxi lane, even as traffic continued to creep through. Witnesses reported shoving, arguments and even scuffles, while several people required medical attention after feeling faint or crushed in the throng.
Meanwhile, frustration mounted among those who couldn’t see a thing through the crowds: the stage stood barely a metre and a half high. Many left without ever catching a glimpse of El ball de les dues estrelles (“The dance of the two stars”), the performance that cost the City Council €78,650. Complaints also grew over the underwhelming lighting display, which many felt was far less striking than in previous years — and quickly drowned out by the street lamps.
This year, the City Council moved the switch-on from traditional locations such as Cort or Plaça de la Reina to Plaça d’Espanya, citing better visibility and safety after repeated overcrowding in previous editions. At the same time, Palma rolled out an expanded Christmas lighting scheme: 3,350 illuminated modules (80 more than in 2024), 614 kilometres of garlands, and a total investment of €1.9 million, extending festive lights to every neighbourhood for the first time.
Yet despite the bigger budget and broader coverage, the switch-on night left a clear impression: chaos, saturation and expectations that simply weren’t met.
Spanish version:
Caos en Palma durante el encendido de Navidad: colapso masivo y críticas al nuevo encendido en Plaza de España
Unas 15.000 personas abarrotaron la Plaza de España durante el encendido de las luces de Navidad, a las que se sumaron otras 10.000 repartidas por distintos puntos del centro de Palma. La llegada masiva de público obligó a cerrar todos los accesos a la plaza, salvo el de Avenidas, generando un flujo constante de gente que intentaba acercarse al espectáculo preparado por el Ayuntamiento.
La saturación provocó escenas de tensión y situaciones peligrosas. Con la plaza completamente colapsada, parte de los asistentes terminó ocupando el carril bus-taxi mientras los coches seguían circulando. Hubo empujones, discusiones e incluso golpes, además de varias personas que debieron ser atendidas por las ambulancias debido al agobio y el aplastamiento entre la multitud.
La decepción se extendió entre quienes no pudieron ver el espectáculo, dificultado por un escenario de apenas metro y medio de altura y el bloqueo total de la plaza. Muchos acabaron marchándose sin lograr presenciar “El ball de les dues estrelles”, un show en el que el Ayuntamiento invirtió 78.650 euros. A ello se sumó el descontento por el pobre efecto visual del encendido, ya que la iluminación de Plaza de España resultó menos impactante que la de años anteriores y quedó rápidamente solapada por las farolas.
El Ayuntamiento trasladó este año el evento desde espacios como Cort o la Plaza de la Reina a Plaza de España por motivos de visibilidad y seguridad tras los colapsos de ediciones previas. Paralelamente, Palma estrenó una iluminación ampliada: 3.350 módulos (80 más que en 2024), 614 kilómetros de guirnaldas y una inversión total de 1,9 millones de euros, que por primera vez permite que las luces lleguen a todos los barrios de la ciudad. Pese al esfuerzo municipal, la noche del encendido deja una sensación generalizada de caos, saturación y expectativas no cumplidas.
Photo: Diario de Mallorca